El Castillo de Himeji (Himeji-jō) es ampliamente considerado el castillo más espectacular de Japón por su imponente tamaño y belleza y sus complejos terrenos bien conservados. Frecuentemente conocido como "Castillo de la Garza Blanca" (Shirasagi-jō) debido a sus brillantes paredes de yeso blanco y su elegancia, se asemeja a un pájaro emprendiendo el vuelo. Como uno de los doce castillos originales de Japón que han sobrevivido a guerras, terremotos e incendios, es un Tesoro Nacional y fue uno de los primeros sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Japón.
Historia: Una Fortaleza Inconquistada
La historia del castillo se remonta a 1333 cuando Akamatsu Norimura construyó un fuerte en la colina. Sin embargo, el magnífico complejo que vemos hoy fue completado en gran parte en 1609 por Ikeda Terumasa, yerno del shogun Tokugawa Ieyasu. A pesar de siglos de guerra en el Japón feudal, el Castillo de Himeji nunca ha sido destruido por la guerra, terremotos o incendios.
- Supervivencia en la Segunda Guerra Mundial: Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Himeji fue intensamente bombardeada por las fuerzas estadounidenses. El castillo permaneció milagrosamente intacto, a pesar de que una bomba incendiaria cayó directamente en el piso superior de la torre principal; no detonó.
- Gran Terremoto de Hanshin: En 1995, el devastador terremoto que destruyó gran parte de Kobe y las áreas circundantes dejó el castillo prácticamente ileso, un testimonio de su diseño resistente a los terremotos.
Arquitectura: Belleza y Defensa
Aunque hermoso, el Castillo de Himeji es una obra maestra de la arquitectura defensiva.
- El Laberinto: El camino a la torre principal es un confuso laberinto de senderos amurallados, múltiples puertas y rampas empinadas diseñadas para atrapar y confundir a los atacantes. Esto obligaría a los enemigos a viajar en espirales, exponiendo sus espaldas a los defensores en las torres de arriba.
- Ishiotoshi (Caída de Piedras): Conductos angulados en las paredes permitían a los defensores dejar caer piedras o agua hirviendo sobre los atacantes que intentaban escalar los cimientos de piedra.
- Sama (Aspilleras): Las paredes están perforadas con miles de agujeros triangulares, cuadrados y redondos para disparar flechas y armas de fuego.
La Torre Principal
La torre principal de seis pisos está sostenida por dos enormes columnas de madera que van desde el sótano hasta el techo. Una está hecha de un solo abeto, mientras que la otra es un ciprés reforzado en el siglo XVII. El interior está en gran parte sin amueblar, lo que permite a los visitantes apreciar las enormes vigas de madera y la compleja carpintería que mantiene unida la estructura sin clavos.
Leyendas: El Fantasma de Okiku
El castillo es también el hogar de una de las historias de fantasmas más famosas de Japón, la Leyenda de Okiku. Okiku era una sirvienta falsamente acusada de perder uno de los diez platos preciosos. Fue asesinada y arrojada a un pozo en los terrenos del castillo. Se dice que su fantasma sale del pozo por la noche, contando los platos: "Uno... dos... tres..." antes de soltar un grito espeluznante cuando se da cuenta de que falta el décimo. El Pozo de Okiku todavía se puede visitar hoy.
Consejos para el Visitante
- Quítese los Zapatos: Al igual que con muchos edificios tradicionales japoneses, debe quitarse los zapatos para entrar en la torre principal. Se proporcionan pantuflas, pero prepárese para escaleras de madera empinadas y resbaladizas.
- Cerezos en Flor: Los terrenos del castillo son uno de los mejores lugares de Japón para ver los cerezos en flor. A principios de abril, más de 1.000 cerezos florecen, convirtiendo los terrenos en un mar de color rosa.
- Multitudes: Es inmensamente popular. Llegue justo a la hora de apertura (9:00 am) para evitar esperar en largas colas para entrar en la torre principal.